¿Te imaginas cómo sería el mundo si los vampiros hubieran existido de verdad?

‘Te imaginas cómo sería el mundo si los vampiros hubieran existido de verdad’. En la parte izquierda, se ve el rostro de un hombre con capucha con una iluminación azul y roja que se difumina con el fondo negro. En el centro, hay un círculo cabalístico de protección vampírica con un cráneo de perfil con la boca abierta y dientes de vampiro. Encima del círculo, está la palabra ‘vampire’ en letras rojas. Toda la imagen está salpicada con gotas y restos de sangre.”

Venga ya, no me digas que nunca te has preguntado cómo sería vivir en un mundo donde los vampiros fueran reales. Esas criaturas de la noche que nos han hecho temblar y soñar con sus historias de terror y fascinación. Pues resulta que quizás no estemos tan lejos de la realidad como creemos. ¿Y si te dijera que hay evidencias de que los vampiros existieron y que un alquimista, un estudioso, un erudito en la antigüedad tuvo la oportunidad de estudiar a una de esas criaturas? Ese es el planteamiento de este artículo, donde te vamos a contar todo lo que necesitas saber sobre los vampiros y sus secretos.

Los vampiros en las diferentes culturas

¿Te has dado cuenta de que no importa el lugar del mundo, que todas las culturas aunque no hubieran conectado unas con otras tienen en su folclore unas criaturas idénticas? Pues sí, nos referimos a los vampiros, esas criaturas que forman parte de la leyenda… o mejor dicho, de la realidad. Recuerda que las leyendas todas tienen un poso de verdad… o al menos eso dicen los que han sobrevivido para contarlo.

Los vampiros son criaturas fascinantes que han inspirado a muchas culturas e idiomas a darles diferentes nombres y características. Aquí te dejamos algunos ejemplos:

  • Brucolaco: este nombre proviene del griego vrykolakas, que significa “lobo” o “lobo gris”. Se usa en español para referirse a un tipo de vampiro que puede transformarse en lobo o en un híbrido de humano y lobo. Flipa con la versatilidad de estos bichos.
  • Kyuuketsuki: este nombre significa “chupasangre” en japonés. Se usa para referirse a los vampiros que se alimentan de la sangre humana o animal, y que tienen poderes sobrenaturales como la fuerza, la velocidad, la telepatía o la hipnosis. Alucina con lo que pueden hacer estos monstruos.
  • Nosferatu: este nombre proviene del griego nosophoro, que significa “portador de enfermedad”. Se usa para referirse a los vampiros que transmiten la peste o cualquier otra enfermedad mortal con su mordedura. También se asocia con el famoso vampiro Conde Orlok, protagonista de la película alemana Nosferatu, eine Symphonie des Grauens (1922). Tiembla con lo que pueden provocar estos seres.
  • Strigoï: este nombre se usa en el idioma rumano para referirse a los vampiros que son almas de los muertos que regresan para atormentar a los vivos. Se dice que pueden cambiar de forma, volar, hacerse invisibles o controlar el clima. También se cree que pueden ser destruidos con estacas, fuego, ajo o agua bendita. Aprende con lo que puedes defenderte de estos espectros.
  • Draugr: este nombre significa “fantasma” o “revenant” en nórdico antiguo. Se usa para referirse a los vampiros que son cadáveres reanimados que habitan en las tumbas o los montículos funerarios. Se dice que tienen una fuerza sobrehumana, una piel azulada o negra, y un olor fétido. También se cree que pueden causar pesadillas, enfermedades o muerte a los vivos. Sufre con lo que puedes padecer por culpa de estos zombies.

Estos son solo un pequeño ejemplo de que quizás, no todo lo que conocemos sean fantasías…

 

Los vampiros desde el punto de vista científico

Ahora que ya sabes que los vampiros son más que un mito, te estarás preguntando cómo serían los vampiros si hubieran existido realmente. ¿Qué explicación científica tendrían sus características y comportamientos? Pues no te preocupes, que aquí estamos para resolver tus dudas. Te vamos a contar una posible hipótesis de cómo los vampiros serían el resultado de una mutación genética que les daría una serie de ventajas y desventajas adaptativas. Prepárate para flipar con lo que vas a leer.

La regeneración celular y la hemoglobina

Por un lado, los vampiros tendrían una mayor capacidad de regeneración celular, lo que les permitiría curar sus heridas rápidamente, resistir enfermedades y envejecer más lentamente. Vamos, que serían unos auténticos supervivientes. Por otro lado, los vampiros tendrían una deficiencia en la producción de hemoglobina, una proteína que transporta el oxígeno en la sangre. Esto les obligaría a consumir sangre ajena para compensar su falta de oxígeno y mantener su metabolismo. Vamos, que serían unos auténticos chupasangres.

La necesidad de sangre también explicaría el comportamiento nocturno de los vampiros, ya que evitarían la luz solar que dañaría sus células y aumentaría su consumo de oxígeno. Además, los vampiros desarrollarían una mayor sensibilidad auditiva y olfativa, así como una mejor visión nocturna, para localizar a sus presas en la oscuridad. Los vampiros también tendrían colmillos afilados y retráctiles, para perforar la piel y extraer la sangre sin causar demasiado dolor o daño. Vamos, que serían unos auténticos depredadores.

La fuerza, la vista y el oído

Los vampiros tendrían una fuerza superior a la de los humanos, debido a que sus músculos estarían más desarrollados y estimulados por la adrenalina. La adrenalina es una hormona que se libera en situaciones de estrés, miedo o excitación, y que aumenta el ritmo cardíaco, la presión arterial y el flujo sanguíneo. Esto permitiría a los vampiros reaccionar más rápido y con más potencia ante cualquier amenaza o desafío. Vamos, que serían unos auténticos guerreros.

Los vampiros tendrían una vista y un oído adaptados a la noche, gracias a que sus pupilas serían más grandes y sensibles a la luz, y sus tímpanos serían más finos y flexibles. Esto les permitiría captar más luz y sonido en la oscuridad, y distinguir mejor los colores y las formas. Sin embargo, también les haría más vulnerables a la luz intensa y al ruido fuerte, que podrían dañar sus órganos sensoriales. Vamos, que serían unos auténticos cazadores.

Los vampiros tendrían una preferencia por la sangre arterial, que es la que sale de las arterias y tiene un color rojo brillante. Esto se debe a que la sangre arterial tiene más oxígeno que la sangre venosa, que es la que vuelve al corazón por las venas y tiene un color rojo oscuro. El oxígeno es vital para el funcionamiento de las células, y los vampiros lo necesitarían para compensar su deficiencia de hemoglobina. Vamos, que serían unos auténticos sibaritas.

Los vampiros en la historia, la mitología y la literatura

Ahora que ya sabes que los vampiros son unas criaturas increíbles desde el punto de vista científico, te estarás preguntando qué relación tienen con la historia, la mitología y la literatura. Pues no te preocupes, que aquí estamos para resolver tus dudas. Te vamos a contar algunas hipótesis basadas en la biología, la psicología y la sociología, que podrían dar luz a este misterio. Para ello, nos basaremos en algunas fuentes históricas, mitológicas y literarias, que nos ofrecen ejemplos de vampiros en diferentes culturas e idiomas. Prepárate para alucinar con lo que vas a leer.

El origen del nombre Drácula

¿Qué relación hay entre el vampiro más famoso de la literatura y un cruel príncipe de Valaquia que vivió en el siglo XV? La respuesta se encuentra en el nombre de Drácula, que Bram Stoker tomó prestado de Vlad III, conocido también como Vlad Tepes o Vlad el Empalador. Este gobernante se hizo célebre por su defensa feroz de su territorio frente a los invasores otomanos y por su afición a empalar a sus enemigos y a cualquiera que le desafiara. Vamos, que era un auténtico sádico. Su padre, Vlad II, pertenecía a la Orden del Dragón, una sociedad militar creada para proteger la cristiandad, y por eso se le llamaba Dracul, que significa dragón o diablo en rumano. Su hijo heredó el apodo de Draculea, que significa hijo del dragón o del diablo, y que con el tiempo se transformó en Drácula. Stoker se inspiró en este personaje histórico para crear al conde Drácula, un vampiro aristocrático y seductor que viaja desde Transilvania hasta Londres para extender su maldición. Aunque no hay evidencias de que Vlad Tepes bebiera sangre humana, sí que se le atribuyen actos de una crueldad extrema, como cenar rodeado de cadáveres empalados o mojar pan en la sangre de sus víctimas. Su leyenda negra se extendió por toda Europa y sirvió de base para el mito del vampiro que aún hoy nos fascina y nos aterroriza.

El primer vampiro moderno documentado

Una de las fuentes más antiguas y documentadas sobre vampiros es la obra del científico esloveno Janez Vajkard Valvasor, quien escribió a fines del siglo XVI sobre un vampiro o strigoi de Istria llamado Jure Grando Alilović (1579-1656), al que se considera el primer vampiro moderno documentado. Según la leyenda, Jure murió en 1656, pero regresó de la tumba como un strigoi, una palabra local para un vampiro o un brujo. Durante 16 años, atormentó a su pueblo, matando a sus habitantes y violando a su viuda. Los aldeanos intentaron matarlo varias veces, pero solo lograron decapitarlo después de rezar y usar una sierra. Vamos, que era un auténtico pesado.

El primer registro escrito sobre los vampiros

¿Sabías que el primer registro escrito sobre los vampiros se remonta al año 1047 en un documento ruso que menciona a un tal Upir Lichy, que significa “vampiro malvado”? Se trata de una carta del príncipe Vladimir Yaroslavich al rey Harald III de Noruega, en la que le pide ayuda para combatir a los pechenegos, una tribu nómada que asolaba las tierras rusas. En la carta, el príncipe menciona a Upir Lichy como uno de los líderes pechenegos, y le describe como un ser cruel y sanguinario que se alimenta de la sangre de sus víctimas. Se cree que este nombre es una deformación de la palabra eslava upyr, que significa vampiro, y que se relaciona con la raíz indoeuropea uper, que significa sobre o encima. Vamos, que era un auténtico monstruo.

Los vampiros desde el punto de vista médico

Ahora que ya sabes que los vampiros tienen mucho que ver con la historia, la mitología y la literatura, te estarás preguntando qué podría explicar este fenómeno desde el punto de vista médico. Pues no te preocupes, que aquí estamos para resolver tus dudas. Te vamos a contar una hipótesis basada en la biología, que podría dar luz a este misterio. Para ello, nos basaremos en una enfermedad genética llamada porfiria, que afecta la síntesis de la hemoglobina, una proteína que transporta el oxígeno en la sangre. Prepárate para sufrir con lo que vas a leer.

La porfiria y el vampirismo

La porfiria es un conjunto de enfermedades con alguna variante común, como es el defecto en la formación del grupo HEMO, un elemento importante para la hemoglobina. Como consecuencia, se produce un exceso de unas moléculas llamadas porfirinas, entre otras, que se acumulan en la piel, y se sufre un constante estado de anemia.

Un síntoma muy típico de la porfiria es la sensibilidad a la luz. Las porfirinas absorben radiación ultravioleta y generan una serie de compuestos que dañan las células. Al igual que los vampiros, estos enfermos no la soportan, describiendo una sensación de escozor dolorosa e intensa en las zonas expuestas, pudiendo producirse incluso ampollas. Prácticamente como si estuvieran hirviendo… ¿Os suena?

Además, tienen la orina de color rojo por culpa del porfirina expulsada (como si hubieran bebiendo sangre a litros!), así como los dientes, aunque éstos se tiñen de un tono más bien marrón oscuro y hay quien dice que se les retiran un poco las encías pareciendo que son más largos de lo normal (como si tuvieran colmillos!). Otro rasgo que parecía propio del mito pero es real es la aversión al ajo: no lo pueden ni oler, ya que tiene un compuesto capaz de agravar los ataques si éste entra en su organismo (como si fueran alérgicos al ajo!).

Si todo esto lo sumáis a que intentan que no les dé la luz, por lo que probablemente hagan más vida nocturna, y un aspecto algo más pálido de lo normal por la anemia… Vampiros. Lo que sí es cierto en cuanto a la sangre es que, como sufren anemia, suelen necesitar ayuda externa… pero en forma de transfusión. No hay ningún tipo de tendencia a morder cuellos ni nada similar, eso sí es una característica propia y exclusiva de los vampiros.

Estas son algunas características de la porfiria que podrían explicar el origen del mito del vampirismo.

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